viernes, 10 de noviembre de 2017

Reflexiones e Ideas - Federico García Lorca 2 (1898-1936)

*La soledad es la gran talladora del espíritu.

*La agonía física, biológica, natural, de un cuerpo por hambre, sed o frío, dura poco, muy poco, pero la agonía del alma insatisfecha dura toda la vida.

*Mira a la derecha y a la izquierda del tiempo y que tu corazón aprenda a estar tranquilo.

*Los pueblos son libros. Las ciudades periódicos mentirosos.

*El teatro es poesía que se sale del libro para hacerse humana.

*El que quiere arañar la luna, se arañará el corazón.

*El hombre famoso tiene la amargura de llevar el pecho frío y traspasado por linternas sordas que dirigen sobre ellos otros.

*Andalucía es increíble. Oriente sin veneno. Occidente sin acción.

jueves, 9 de noviembre de 2017

Reflexiones e Ideas - Federico García Lorca 1 (1898-1936)

*Como no me he preocupado de nacer, no me preocupo de morir.

*Hay cosas encerradas dentro de los muros que, si salieran de pronto a la calle y gritaran, llenarían el mundo.

*El más terrible de los sentimientos es el sentimiento de tener la esperanza perdida.

*La creación poética es un misterio indescifrable, como el misterio del nacimiento del hombre. Se oyen voces, no se sabe de dónde, y es inútil preocuparse de dónde vienen.

*Poesía es la unión de dos palabras que uno nunca supuso que pudieran juntarse, y que forman algo así como un misterio.

*Desechad tristezas y melancolías. La vida es amable, tiene pocos días y tan sólo ahora la hemos de gozar.

miércoles, 8 de noviembre de 2017

Cuentos cortos - La salsa de mamá (Cuento judío)

Había una vez un muchacho, bien alto, muy buen mozo. Rico, muy exigente y mañoso con la comida. Su madre estaba desesperada, pues le compraban y preparaban las comidas más exquisitas en la casa, pero no le gustaba nada.
Una noche fue a comer a un restaurante, quería saber si existía allí algo que le gustara. Se sentó, ordenó varios platos, los probó pero ninguno le agradó. Los puso a un lado y gritó:
-¡¿Aquí, acaso, no saben cocinar?!
Entonces, se le acercó un camarero y le dijo:
-Si quieres comer bien, yo te ayudaré. Sólo espera que termine mi trabajo y me acompañarás. Mi madre cocina muy, muy bien. Te aseguro que nunca comerás con tanto agrado como en nuestra casa.
El muchacho que siempre estaba listo para probar nuevas comidas, aceptó la invitación con muchas ganas. Esperó al mozo hasta que éste terminara su trabajo. Una vez ya fuera, el muchacho le preguntó al mozo en dónde vivía y él le contestó que muy cerca del lugar donde estaban.
Empezaron a caminar, a caminar ya caminar, escalaron cerros, bajaron llanuras. Después de algún tiempo, el muchacho preguntó:
-¿Estamos muy lejos todavía?
El mozo contestó que estaban por llegar.
Continuaron caminando y, luego de dos horas o más llegaron a la casa de la mamá del mozo. Subieron cuatro pisos y, finalmente, el muchacho que estaba muy cansado, pudo sentarse al lado de la mesa.
El mozo llamó a su madre y le dijo:
-Por favor trae un poco de la salsa que sólo tú puedes preparar.
-Con gusto, .. - dijo la madre.
Y se fue a la cocina y trajo una buena cantidad de salsa.
El muchacho se acercó al plato y la comió sin dejar ni una gota.
Llamó a la mamá, agradeció la comida y le dijo:
-Señora, en toda mi vida, nunca, comí una salsa tan sabrosa como la suya. ¿Podría servirme un poco más?
El mozo se echó a reír y le respondió al muchacho:
             -La salsa es la misma que comiste en el restaurante, pero tú nunca te habías sentado a la mesa tan cansado y con tantas ganas de comer como ahora.

martes, 7 de noviembre de 2017

lunes, 6 de noviembre de 2017

Cuentos cortos - El oro y las ratas (Cuento indio)

Había una vez un rico mercader que, a punto de hacer un largo viaje, tomó sus precauciones.
Antes de partir quiso asegurarse de que su fortuna en lingotes de oro estaría a buen recaudo y se la confió a quien creía un buen amigo.
Pasó el tiempo, el viajero volvió y lo primero que hizo fue ir a recuperar su fortuna. Pero le esperaba una gran sorpresa.
-¡Malas noticias! -anunció el amigo-. Guardé tus lingotes en un cofre bajo siete llaves sin saber que en mi casa había ratas. ¿Te imaginas lo que pasó?
-No lo imagino -repuso el mercader. -Las ratas agujerearon el cofre y se comieron el oro. ¡Esos animales son capaces de devorarlo todo!
-¡Qué desgracia! -se lamentó el mercader-. Estoy completamente arruinado, pero no te sientas culpable, ¡todo ha sido por causa de esa plaga!
Sin demostrar sospecha alguna, antes de marcharse invitó al amigo a comer en su casa al día siguiente.
Pero, después de despedirse, visitó el establo y, sin que lo vieran, se llevó el mejor caballo que encontró. Cuando llegó a su casa ocultó al animal en los fondos.
Al día siguiente, el convidado llegó con cara de disgusto.
-Perdona mi mal humor -dijo-, pero acabo de sufrir una gran pérdida: desapareció el mejor de mis caballos. Lo busqué por el campo y el bosque pero se lo ha tragado la tierra.
-¿Es posible? -dijo el mercader simulando inocencia-. ¿No se lo habrá llevado la lechuza?
-¿Qué dices?
-Casualmente anoche, a la luz de la luna, vi volar una lechuza llevando entre sus patas un hermoso caballo.
-¡Qué tontería! -se enojó el otro. ¡Dónde se ha visto, un ave que no pesa nada, alzarse con una bestia de cientos de kilos!
-Todo es posible -señaló el mercader-. En un pueblo donde las ratas comen oro, ¿por qué te asombra que las lechuzas roben caballos?

domingo, 5 de noviembre de 2017

viernes, 3 de noviembre de 2017

Reflexiones e Ideas - Gao Xingjian (1940-)

* No tener una meta es también una meta, y el hecho de buscar es también un objetivo, cualquiera que sea el objeto de búsqueda. Y la vida misma no tiene, en principio, ninguna finalidad, basta con seguir adelante, eso es todo.

* Solo eres libre cuando no tienes nada que perder.

* A veces, para mantener tus principios no te queda otra opción que huir.

* El hombre tiene necesidad de engañarse a sí mismo.

* Si podemos hacernos amigos es porque no hay ninguna relación de interés entre nosotros.

* Ando siempre en busca del sentido, pero, a la postre, ¿Qué es el sentido?

* La verdad no existe más que en la experiencia e incluso sólo en la experiencia personal, y aun en este caso, una vez que ha sido contada, se convierte en historia.

* La verdadera preocupación nacía de que no sabía lo que andaba buscando. ¡Demasiada reflexión, lógica, sentido! La vida misma no obedece a ninguna lógica, ¿Por qué querer inferir su significado a fuerza de lógica? Y luego, ¿Qué es la lógica? Yo creo que debería apartarme de la reflexión, pues ésta es la raíz de mi mal.

* ¿A qué vale la pena dedicarse totalmente? En realidad, no hay nada más aparte del amor; pero es muy difícil administrarlo.

jueves, 2 de noviembre de 2017

miércoles, 1 de noviembre de 2017

Cuentos cortos - Maimónides y el ciego de nacimiento (Cuento judío)

El famoso filósofo Maimónides era también el médico de cabecera del Rey egipcio. Los otros médicos estaban muy celosos, porque el Rey le tenía mucho respeto y una confianza sin límites. Por esta razón decidieron preparar su caída.
Una vez, los médicos discutieron con Maimónides en presencia del Rey con la intención de demostrar que éste no tenía idea alguna de la ciencia médica. Ellos afirmaron que la ciencia médica puede incluso devolver la vista a aquellos que han nacido ciegos. Pero Maimónides afirmó que se puede curar a un hombre solamente en el caso de haber quedado ciego por accidente, o por alguna enfermedad. Sólo en este caso se puede prestar ayuda, pero no se puede ayudar a un ciego de nacimiento.
¿Qué hicieron los médicos? Trajeron delante del Rey a un hombre ciego que atestiguó que él había nacido así. Le pusieron una pomada encima de sus ojos, y el hombre empezó a gritar: ¡Ya puedo ver!
El Rey ya estuvo por expresar su desconfianza a Maimónides, pero el médico sacó un paño rojo, lo puso delante de los ojos del ciego, que había recuperado la vista - y le preguntó:
-¿Qué tengo en mi mano?
-Un pañuelo rojo - contestó el hombre.                                                                             Inmediatamente, el Rey expulsó a los médicos con humillación y vergüenza, pues si el hombre era ciego de nacimiento, ¿cómo podía ser que conociera los colores?

martes, 31 de octubre de 2017

Palabras del castellano tradicional que no aparecen en el DRAE (4) Letra A Achusmar - Acidajo - Acorajada - Aferruñado

-Achusmar: Fisgar.
-Acidajo: Cada uno de los trozos de tocino o sebo que, hervidos en agua y sosa, sirven para elaborar jabón.
-Acorajada: Se aplica a la madera agrietada o reseca y abierta.
-Aferruñado: Oxidado.

lunes, 30 de octubre de 2017

Palabras del castellano tradicional que no aparecen en el DRAE (3) Letra A Acaronjarse - Achiperres - Achombrar - Achoriar

-Acaronjarse: Apolillarse o carcomerse.
-Achiperres: Conjunto de útiles precisos para un trabajo.
-Achombrar: Convertir en ovalado algo que era redondo.
-Achoriar: Enloquecer.

domingo, 29 de octubre de 2017

Cuentos cortos - La tristeza del hombre (Cuento maya)

Un día los animales se acercaron a un hombre y le dijeron:
-No queremos verte triste, pídenos lo que quieras y lo tendrás.
El hombre dijo: Quiero ser feliz.
-La lechuza respondió: ¿Quién sabe lo que es la felicidad? Pídenos cosas más humanas.
Bueno, añadió el hombre, quiero tener buena vista.
-El zopilote le dijo: Tendrás la mía.
Quiero ser fuerte. 
-El jaguar le dijo: Serás fuerte como yo.
Quiero caminar sin cansarme.
-El venado le dijo: Te daré mis piernas.
Quiero adivinar la llegada de las lluvias.
-El ruiseñor le dijo: Te avisaré con mi canto.
Quiero ser astuto.
-El zorro le dijo: Te enseñaré a serlo.
Quiero trepar a los árboles.
-La ardilla le dijo: Te daré mis uñas.
Quiero conocer las plantas medicinales.
-La serpiente le dijo: ¡Ah, eso es cosa mía porque yo las conozco! Te las marcaré en el campo.
Y al oír esto último, el hombre se alejó.
Entonces la lechuza dijo a los animales:
-El hombre ahora sabe más cosas y puede hacer más cosas, pero siempre estará triste.
Y la chachalaca se puso a gritar:
             -¡Pobres animales! ¡Pobres animales!

sábado, 28 de octubre de 2017

viernes, 27 de octubre de 2017

Palabras del castellano tradicional que no aparecen en el DRAE (1) Letra A Abangar - Abarullar - Abatanarse - Ábate

-Abangar: Bajar, doblándolas, las ramas de un árbol para alcanzar su fruto.
-Abarullar: Desordenar o revolver algo.
-Abatanarse: Estropearse alguna cosa.
-Ábate: Expresión con la que se manifiesta asombro o sorpresa.

jueves, 26 de octubre de 2017

Cuentos cortos - Mulla y la escalera (Cuento sufí)

Mulla se cayó de una escalera y se hizo mucho daño. A pesar de los emplastos y de las pociones, el dolor le hacía sufrir terriblemente. Sus amigos fueron a consolarle:
- !Hubiera podido ser mucho peor!- dijo uno.
- Después de todo, no te has roto nada- dijo otro.
- Pronto te repondrás- dijo un tercero...
Mulla se puso a pegar alaridos:
             - !Salid todos de aquí! !Abandonad esta habitación en el acto! !Madre, no dejes entrar a nadie a menos que se haya caído de una escalera!

miércoles, 25 de octubre de 2017

Cuentos cortos - El zorro inválido (Cuento sufí)

Una vez un hombre vio a un hermoso zorro inválido y se preguntó cómo haría para estar tan bien alimentado. Decidió pues seguirlo y descubrió que se había instalado en un lugar donde solía ir un gran león a devorar a sus presas.
Cuando el león terminaba de comer, se alejaba y entonces el zorro iba y se alimentaba a placer. El hombre se dijo:
-Yo también quiero que el destino me ofrezca de igual manera.
Se marchó a un pueblo y se sentó en una calle cualquiera a esperar. Pasó el tiempo y no sucedió nada, excepto que cada vez estaba más hambriento y débil.
Entonces, en su debido momento, escuchó una voz interior que le dijo:
           -¿Por qué quieres ser como un zorro que busca la manera de beneficiarse de otros? ¿Por qué no ser como un león para que otros se beneficien de ti?

martes, 24 de octubre de 2017

Cuentos cortos - El estudiante, el maestro, y las granadas (Cuento sufí)

Un estudiante fue con un maestro para aprender el arte de curar. Llegó un paciente y el maestro le comentó:
-Este hombre necesita granadas para curar.
El estudiante recibió al paciente y le dijo:
-Tiene usted que tomar granadas, es todo lo que necesita.
El hombre se fue protestando y probablemente no consideró en serio el consejo. El estudiante corrió a su maestro y preguntó qué es lo que había fallado. El maestro no dijo nada y esperó a que de nuevo se dieran las circunstancias.
Pasó un tiempo y el maestro dijo de otro paciente:
-Ese hombre necesita granadas para curar, pero esta vez seré yo quién actúe.
Le recibió y se sentaron, hablaron de su familia, de su trabajo, de su situación, dificultades e ilusiones.
El maestro con aire pensativo dijo como para sí mismo:
-Necesitarías algún fruto de cáscara dura, anaranjada, y que en su interior contenga granos jugosos de color granate.
El paciente interrumpió exclamando:
            -¡Granadas! ¿y eso es lo que podría mejorarme?
El paciente curó y el estudiante tuvo una ocasión más para aprender.

lunes, 23 de octubre de 2017

Reflexiones e Ideas - Auguste Comte (1798-1857)

* Saber es poder.

* Nuestro arte de observar se compone, en general, de tres procedimientos diferentes: primero, observación propiamente dicha, o sea, examen directo del fenómeno tal como se presenta naturalmente; segundo, experimentación, o sea, contemplación del fenómeno más o menos modificado por circunstancias artificiales que intercalamos expresamente buscando una exploración más perfecta, y tercero, comparación, o sea, la consideración gradual de una serie de casos análogos en que el fenómeno se vaya simplificando cada vez más.

* Sólo los buenos sentimientos pueden unirnos; el interés jamás ha forjado uniones duraderas.

* Mucho más que los intereses es el orgullo quien nos divide.

* Los muertos gobiernan a los vivos.

* Sólo hay una máxima absoluta y es que no hay nada absoluto.

viernes, 20 de octubre de 2017

Cuentos cortos - El pueblo de los matemáticos (Cuento sufí)

De entre todos los pueblos que el Mullah Nasrudín visitó en sus viajes, había uno que era especialmente famoso porque a sus habitantes se les daban muy bien los números. Nasrudín encontró alojamiento en la casa de un granjero. A la mañana siguiente, se dio cuenta de que el pueblo no tenía pozo. Cada mañana, alguien de cada familia del pueblo cargaba uno o dos burros con garrafas vacías y se iban a un riachuelo que estaba a una hora de camino, llenaban las garrafas y las traían de vuelta al pueblo, lo que les llevaba otra hora más.
-"¿No sería mejor si tuvierais agua en el pueblo?", preguntó el Mullah al granjero de la casa en la que se alojaba.
-"¡Por supuesto que sería mucho mejor!", dijo el granjero. "El agua me cuesta cada día dos horas de trabajo para un burro y un chico que lleva el burro. Eso hace al año mil cuatrocientas sesenta horas, si cuentas tanto las horas del burro como las del chico. Pero si el burro y el chico estuvieran trabajando en el campo todo ese tiempo, yo podría, por ejemplo, plantar todo un campo de calabazas y cosechar cuatrocientas cincuenta y siete calabazas más cada año, que al precio actual alcanzarían para comprar vaca y media".
-"Veo que lo tienes todo bien calculado", dijo Nasrudín admirado. "¿Por qué, entonces, no construyes un canal para traer el agua al río?"
-"¡Eso no es bien simple!", dijo el granjero. "En el camino hay una colina que deberíamos atravesar. Si pusiera a mi burro y a mi chico a construir un canal en vez de enviarlos por el agua, les llevaría quinientos años si trabajasen dos horas al día. Sólo me quedan otros treinta años más de vida, meses más, meses menos, u otros 6 y 3/4 si dejo el tabaco. Así que me es más barato enviarles por el agua."
-"Sí, pero, ¿es que serías tú el único responsable de construir un canal? Sois muchas familias en el pueblo."
-"Claro que sí", dijo el granjero. "Hay cien familias en el pueblo. Si cada familia enviase cada día dos horas un burro y un chico, el canal estaría hecho en cinco años. Y si trabajasen diez horas al día, estaría acabado un año".
-"Entonces, ¿por qué no se lo comentas a tus vecinos y les sugieres que todos juntos construyáis el canal?"
-"Pues... - prendiendo otro cigarro - ... Mira, si yo tengo que hablar de cosas importantes con un vecino, tengo que invitarle a mi casa, ofrecerle té y azúcar, hablar con él del tiempo y de la nueva cosecha, luego de su familia, sus hijos, sus hijas, sus nietos. Después le tengo que dar de comer y después otro té con galletas y él tiene que preguntarme entonces sobre mi granja y sobre mi familia para finalmente llegar con tranquilidad al tema y tratarlo con cautela. Eso lleva un día entero. Como somos cien familias en el pueblo, tendría que hablar con noventa y nueve cabezas de familia. Estarás de acuerdo conmigo que yo no puedo estar noventa y nueve días seguidos discutiendo con los vecinos. Mi granja se vendría abajo. Lo máximo que podría hacer sería invitar a un vecino a mi casa por semana. Como un año tiene cincuenta y dos semanas, eso significa que me llevaría casi dos años hablar con mis vecinos. Conociendo a mis vecinos como les conozco, te aseguro que todos estarían de acuerdo con hacer llegar el agua al pueblo, porque todos ellos son buenos con los números. Y como les conozco, te aseguro, cada uno prometería participar si los otros participasen también. Entonces, después de dos años, tendría que volver a empezar otra vez desde el principio, invitándoles de nuevo a mi casa y diciéndoles que todos están dispuestos a participar".
-"Vale", dijo Nasrudín, "pero entonces en cuatro años estaríais preparados para comenzar el trabajo. ¡Y al año siguiente, el canal estaría construido!"
-"Hay otro problema", dijo el granjero. "Estarás de acuerdo conmigo que una vez que el canal esté construido, cualquiera podrá servirse del agua, tanto si ha o no contribuido con su parte de trabajo correspondiente."
-"Lo entiendo", dijo el Mullah. "Incluso si quisierais, no podríais vigilar todo el canal."
-"Pues no", dijo el granjero. "Cualquier avispado que se hubiera librado de trabajar, se beneficiaría de la misma manera que los demás y sin costo alguno".
-"Tengo que admitir que tienes razón", dijo Nasrudín.
-"Así que como a cada uno de nosotros se nos dan bien los números, intentaremos escabullirnos. Un día el burro no tendrá fuerzas, otro día el chico de alguien tendrá tos, otro la mujer de alguien estará enferma, y el niño y el burro tendrán que ir a buscar al médico...Como a nosotros se nos dan bien los números, intentaremos escurrir el bulto. Y como cada uno de nosotros sabe que los demás no harán lo que deben, ninguno mandará a su burro o a su chico a trabajar. Así que la construcción del canal ni siquiera se empezará..."
-"Tengo que reconocer que tus razones suenan muy convincentes", dijo Nasrudín que se quedó pensativo por un momento; pero de repente exclamó:
-"Conozco un pueblo al otro lado de la montaña que tenía el mismo problema que vosotros tenéis. Pero ellos tienen un canal desde hace ya veinte años."
-"Efectivamente", dijo el granjero, "pero a ellos no se les dan bien los números... "

jueves, 19 de octubre de 2017

Reflexiones e Ideas - Camille Paglia (1947-)

* Creo en la lectura detallada, línea por línea, o en lo que solía llamarse explicación del texto, y en nada más pretencioso que eso. No sólo es la mejor técnica para revelar la belleza y el significado en la literatura, sino que es un instrumento extraordinario para el análisis de todo el arte y la cultura. La concentración que requiere la lectura de un poema es cercana a la meditación. A través de ella, uno aprende a focalizar la mente, afilar la percepción y refinar la emoción.

* La violencia es el auténtico espíritu de la madre naturaleza.

* Me opongo a la censura debido a mi teoría global de que lo que definimos, o lo que la tradición define, como moralmente reprensible y merecedor de supresión es, de hecho, el elemento pagano de la cultura occidental que no llegó a ser derrotado. Los elementos de sexo y violencia que más perturban a la gente, todas las fuerzas amorales y sucias de la naturaleza respecto a las que la tradición pagana era más sincera, son aquello contra lo que la tradición judeocristiana más ha luchado.

* Hoy la educación se basa en el mínimo denominador común, y la única razón por la que los chicos se dejan influir por los medios de comunicación es el vacío cultural absoluto en el que son criados. Son los padres y los maestros los que tienen que llevarlos a que se interesen por algo que va más allá de ellos, como es el arte. El gran arte nutre la imaginación y da sentido a la vida. A diferencia de la cultura popular, es suficiente para sostenernos a lo largo de la vida.