lunes, 21 de agosto de 2017

Reflexiones e Ideas - Philip Pullman 2 (1946-)

* He robado ideas de todos los libros que he leído.

* Por lo que somos, espíritu; Por lo que hacemos, materia. Materia y espíritu son una misma cosa.

* Para mí la guerra es el mar donde nado y el aire que respiro.

* Cuando uno elige una opción entre varias, todas las vías que no toma se apagan como velas, como si nunca hubieran existido.

* Y hasta que no aprendan a contentarse con lo que son, siempre estarán quejosos.

*Tener práctica en mentir no quiere decir que uno posea imaginación.

* Lo más importante es siempre el lugar donde nos encontramos.

* No existe gratificación alguna para los sentimientos frustrados.

domingo, 20 de agosto de 2017

Reflexiones e Ideas - Philip Pullman 1 (1946-)

* La religión cristiana es un error muy poderoso y convincente, eso es todo.

* Pero uno no puede cambiar lo que es, lo único que puede cambiar es lo que hace.

* Dejé de creer que existían un poder benéfico y un poder malévolo que estaba fuera de nosotros. Y me convencí de que el bien y el mal sólo designan las acciones de las personas, no lo que éstas son. Sólo podemos decir que ésta es una buena acción porque beneficia a alguien, y que esa otra es una mala acción porque perjudica a alguien. Las personas son demasiado complejas para ponerles unas simples etiquetas.

* Hay quienes viven de acuerdo con las normas, aferrándose a su rectitud, porque temen ser arrastrados por un torbellino de pasión, y hay quienes se aferran a las normas porque temen que en ellos no haya pasión alguna y que si se dejan llevar, se queden simplemente donde están, ridículos e impasibles, lo cual sería aún más difícil de soportar. Llevar una vida de férreo control les permite hacer como que solo mediante un enorme esfuerzo de voluntad son capaces de mantener las grandes pasiones a raya.

*Por mucho que hablemos, no cambiaremos las cosas. Si queremos cambiarlas, tenemos que actuar.

sábado, 19 de agosto de 2017

Cuentos cortos - La puerta del cielo (Cuento Zen)

Un guerrero samurái fue a ver al maestro Hakuin y le preguntó:
            -¿Existe el infierno? ¿Existe el cielo? ¿Dónde están las puertas que llevan a uno y al otro? ¿Por dónde puedo entrar?
Hakuin le respondió con una pregunta:
            -¿Quién eres?
            -Soy un samurái -le respondió el guerrero-, un jefe de samuráis. Hasta el Emperador mismo me respeta.
Hakuin se rió y contestó:
            -¿Un samurái, tú? Pareces un mendigo.
Sintiendo su orgullo herido, el samurái desenvainó su espada y, ya estaba a punto de matar a Hakuin, cuando éste le dijo:
            -Ésta es la puerta del infierno.
Inmediatamente el samurái entendió. Puso de nuevo la espada en su cinto, y Hakuin dijo:
            -Y ésta es la puerta del cielo.

jueves, 17 de agosto de 2017

Cuentos cortos - El ratón y el cazador (Cuento africano)

Antiguamente había un cazador que usaba trampas, abriendo cuevas en el suelo. Él tenía una mujer que era ciega y con la que tuvo tres hijos.
Un día, cuando visitaba sus trampas, se encontró con el león:
-¡Buen día señor! ¿Qué haces por aquí en mi territorio?
-Estoy viendo si mis trampas atraparon alguna cosa, respondió el hombre.
-Tú tienes que pagar un tributo, pues esta región me pertenece. El primer animal que agarres, es tuyo, el segundo es mío, y así sucesivamente.
El hombre concordó y convidó al león a visitar las trampas, una de los cuales tenía una presa: una gacela.  Conforme lo acordado, el animal quedó para el dueño de las trampas.
Pasado algún tiempo, el cazador fue a visitar a sus familiares y no volvió el mismo día. La mujer, necesitando de carne, resolvió ir a ver si alguna de las trampas tenía alguna presa. Al intentar encontrar las trampas, cayó en una de ellas con el hijo que traía en los brazos.
El león que estaba espiando entre los arbustos, vio que la presa era una persona y quedó a la espera de que el cazador viniese para entregarle el animal, según el contrato.
Al día siguiente, el hombre llegó a su casa y no encontró ni a la mujer, ni a su pequeño hijo. Decidió entonces seguir las pisadas que la mujer había dejado, que lo guiaron hasta la zona de las trampas.  Cuando llegó allí, vio que la presa del día era su mujer y su hijo. El león de lejos, exclamó al ver al hombre aproximarse:
-¡Buen día amigo! ¡Hoy es mi turno! Tu trampa agarró dos animales al mismo tiempo. ¡Ya tengo los dientes afilados para comerlos!
-Amigo león -dijo el hombre- conversemos sentados. La presa es mi mujer y mi hijo.
-No quiero saber nada -protestó el león-. Hoy la caza es mía, según lo que hemos acordado.
De súbito apareció el ratón.
-¡Buen día! ¿Qué sucede?, dijo el pequeño animal.
-Este hombre se rehúsa a pagar su tributo que habíamos acordado.
-Hombre, si acordaron eso, entonces ¿por qué no cumples?  Puede ser tu mujer o tu hijo, pero debes entregarlos. Deja eso y márchate -dijo el ratón al hombre.
Muy confundido, el cazador se retiró de la conversación, quedando el ratón, la mujer, el hijo y el león.
-Oiga tío león, ya convencimos al hombre de darte las presas. Ahora debes explicarme cómo es que la mujer fue atrapada. Tenemos que recrear cómo es que esta mujer cayó en la trampa (y llevó al león cerca de otra trampa).
Al recrear la experiencia, el león cayó en la trampa.
Entonces, el ratón salvó a la mujer y al hijo, mandándolos a casa.
La mujer, viéndose fuera de peligro, invitó al ratón a vivir en su casa y comer todo lo que ella y su familia comían. Fue a partir de ese momento, que el ratón pasó a vivir en la casa del hombre, royendo todo lo que existe allí…

miércoles, 16 de agosto de 2017

Cuentos cortos - La seguridad del molusco (Cuento japonés)

Un molusco estaba muy orgulloso de su caparazón. Le decía a un pez:
            -Sí señor; el mío es un castillo muy fuerte. Cuando lo cierro, nadie puede hacer más que apuntarme con el dedo.
Así, mientras estaban hablando, se sintió un chapoteo. El pez huyó prestamente, mientras que el otro se encerró en su envoltorio. Pasó un buen rato y el molusco empezó a preguntarse qué había sucedido. Como todo parecía muy tranquilo, abrió sus valvas para indagar y notó que ya no se hallaba en su medio habitual. Efectivamente, estaba junto a cientos de otros animales semejantes a él, en un puesto de mercado, debajo de un cartel que decía: “100 el kilo”.

martes, 15 de agosto de 2017

Cuentos cortos - El valor de la honestidad (Cuento chino)

Se cuenta que allá por el año 250 A.C, en la China antigua, un príncipe de la región norte estaba a punto de ser coronado emperador, pero antes y de acuerdo con la ley, debía casarse.
Reflexionó sobre el asunto y decidió hacer una competencia entre las muchachas de la corte para ver quién sería digna de su propuesta. Al día siguiente, el príncipe anunció que recibiría en una fiesta especial a todas las pretendientes y lanzaría un desafío.
Una anciana que servía en el palacio hacía muchos años, escuchó los comentarios sobre los preparativos. Sintió tristeza porque sabía que su joven hija estaba profundamente enamorada del príncipe.
Al llegar a casa y contarle los hechos, quedó sorprendida cuando la joven le dijo que iría a la fiesta.
Sin poder creerlo le preguntó:
-¿Liang, hija mía, qué vas a hacer? Todas las muchachas más bellas y ricas de la corte estarán allí. Quítate esa idea insensata de la cabeza. Sé que debes estar sufriendo, pero no hagas que el sufrimiento se convierta en locura.
La hija le respondió:
-No, querida madre, no estoy sufriendo ni tampoco estoy loca. Yo sé que jamás seré escogida, pero es mi oportunidad de estar algunos momentos cerca del príncipe. Esto me hará feliz.
Por la noche la joven llegó al palacio. Efectivamente, allí estaban las muchachas más bellas, con los vestidos más esplendorosos, con las más preciosas joyas y todas, con la misma determinación.
Al poco, el príncipe anunció el desafío:
-Daré a cada una de vosotras una semilla. Aquella que me traiga la flor más bella dentro de seis meses, será escogida esposa y futura emperatriz de China.
Pasaron tres meses; Liang cuidaba la semilla con mucho esmero y ternura, pero a pesar de todo, nada había nacido todavía.
Por fin, pasaron los seis meses y aunque la joven lo había intentado todo, nada brotó.
Consciente de su fracaso, la muchacha le dijo a su madre que a pesar de los resultados, volvería al palacio sólo para estar cerca del príncipe por última vez.
En la fecha y hora acordadas Liang estaba allí, con su vaso vacío. Todas las otras pretendientes tenían una flor a cada cual más bella, de las más variadas formas y colores.
Liang estaba admirada. Nunca había visto una escena tan hermosa. Finalmente, llegó el momento esperado y el príncipe observó a cada una de las pretendientes con mucha atención.
Después de pasar por todas, una a una, anunció su resultado. Aquella joven con el vaso vacío sería su futura esposa. Todos los presentes se sorprendieron y murmuraron sobre tal decisión, sin entender porqué él príncipe había escogido precisamente a la única muchacha que no había conseguido cultivar nada.
Entonces, con calma, el príncipe explicó:
              -Ella fue la única que cultivó la flor que la hizo digna de convertirse en emperatriz: la flor de la honestidad. Todas las semillas que entregué eran estériles.

lunes, 14 de agosto de 2017

Cuentos cortos - El sentido del Zen (Philip Kapleau)

Un célebre pianista tocó en cierta ocasión una composición contemporánea disonante para un auditorio privado. Cuando hubo terminado, alguien le preguntó:
            -No logro entender el sentido de esta composición. ¿Podría explicarlo, por favor?
Sin proferir una palabra, el músico tocó de nuevo la composición mientras miraba a quien había hecho la pregunta y le decía:
            -¡Eso es lo que significa!

domingo, 13 de agosto de 2017

Reflexiones e Ideas - Sigmund Freud 2 (1856-1939)

* Existen dos maneras de ser feliz en esta vida, una es hacerse el idiota y la otra serlo.

* Si dos individuos están siempre de acuerdo en todo, puedo asegurar que uno de los dos piensa por ambos.

* El primer humano que insultó a su enemigo en vez de tirarle una piedra fue el fundador de la civilización.

* Mientras más se hacen asequibles al ser humano los frutos del conocimiento más se distribuye el declive de las creencias religiosas.

* Estamos progresando. En la edad media me habrían quemado y ahora se conforman con quemar mis libros.

* Toda cultura reposa en la imposición coercitiva del trabajo y en la renuncia a los instintos.

sábado, 12 de agosto de 2017

Reflexiones e Ideas - Sigmund Freud 1 (1856-1939)

* Si quieres vivir, prepárate para morir.

* Recordar es el mejor modo de olvidar.

* Uno puede defenderse de los ataques; contra el elogio se está indefenso.

* La inmoralidad ha hallado siempre en la religión un apoyo tan firme como la moralidad.

* Cualquiera que despierto se comportase como lo hiciera en sueños sería tomado por loco.

* Todo chiste, en el fondo, encubre una verdad.

* La función capital de la cultura, su verdadera razón de ser, es defendernos contra la naturaleza.

viernes, 11 de agosto de 2017

Cuentos cortos - Los cuatro monjes (Cuento Zen)

En un templo remoto de las montañas del Japón, cuatro monjes zen habían decidido hacer un retiro que exigía silencio absoluto. Hacía mucho frío, y cuando una bocanada de aire helado penetró en el templo, el monje más joven exclamó:
            -¡Se ha apagado la vela!
            -¿Por qué hablas? -le reprendió el monje de más edad. ¡Estamos haciendo una cura de silencio!
            -¡Me pregunto por qué estáis hablando en lugar de cerrar la boca, como habíamos decidido! -gritó indignado el tercer monje.
            -¡Yo soy el único que no he hablado aquí! -declaró satisfecho el cuarto monje.

jueves, 10 de agosto de 2017

Cuentos cortos - Desocupación (Sergio Gaut vel Hartman)

—¿Nombre?
—Francisco Forgione.
—¿Qué sabe hacer?
—Profetizo, curo enfermedades, hago bilocaciones; puedo producir estigmas en mi cuerpo a voluntad, levito, resucito muertos, me hago invisible, leo el pensamiento y la xenoglosia no se me da nada mal.
—¿Maneja LightWork Design, PhotoVista ST, Dreamweaver8, FrontpageXL, WyswygForza, PCB Electronics WorkBench, MultiSIM V6, Power Pro Schematic Capture, Simulation & Programmable Logic?
—¿Perdón?
—¿No los maneja?
—No sé de qué me habla. Pero tenga en cuenta que estoy muerto desde hace cuarenta años.
—Claro, claro. Lo siento, señor Forgione; no tenemos ningún puesto para usted.
             —Seguiré buscando, gracias.

miércoles, 9 de agosto de 2017

Cuentos cortos - ¿De dónde viene? (Cuento Zen)

El estudiante preguntó al maestro:
-Todas las maravillas de la naturaleza, los árboles, las montañas, la tierra, ¿de dónde vienen?
El maestro replicó:
             -¿De dónde viene tu pregunta?

martes, 8 de agosto de 2017

Cuentos cortos - El canto del pájaro (Anthony de Mello)

Un rico industrial del norte se molestó cuando vio a un pescador del sur tranquilamente recostado en su barca y fumando su pipa.
            -¿Por qué no has salido a pescar? -preguntó el industrial.
            -Porque ya he pescado bastante por hoy -respondió el pescador.
            -¿Y por qué no pescas más? -insistió el industrial.
            -¿Y qué iba a hacer con los peces? -preguntó a su vez el pescador.
            -Ganarás más dinero -fue la respuesta-. De ese modo podrías poner un motor a tu barca. Entonces podrías ir a aguas más profundas y pescar más peces. Entonces ganarías lo suficiente para comprarte unas redes de nylon. Pronto ganarías para tener dos barcas...y hasta una verdadera flota. Entonces serías rico como yo.
            -¿Y qué podría hacer entonces? -preguntó de nuevo el pescador.
            -Podrías sentarte y disfrutar de la vida -respondió el industrial.
            -¿Y qué estoy haciendo en este preciso momento? -respondió satisfecho el pescador.

lunes, 7 de agosto de 2017

Cuentos cortos - Los problemas del mundo (Gabriel García Márquez)

 ...Un científico, que vivía preocupado por los problemas del mundo, estaba resuelto a encontrar los medios para aminorarlos. Pasaba días en su laboratorio en busca de respuestas para sus dudas.
Cierto día, su hijo de 6 años invadió su santuario decidido a ayudarlo a trabajar. El científico, nervioso por la interrupción, le pidió al niño que fuese a jugar a otro lado. Viendo que era imposible sacarlo, el padre pensó en algo que pudiera entretenerlo. De repente se encontró con una revista, donde había un mapa del mundo, justo lo que precisaba.
Con unas tijeras recortó el mapa en varios pedazos y junto con un rollo de cinta, se lo entregó a su hijo diciendo: como te gustan los rompecabezas, te voy a dar el mundo todo roto para que lo repares sin ayuda de nadie. Entonces calculó que al pequeño le llevaría muchos días componer el mapa, pero no fue así. Pasadas algunas horas, escuchó la voz del niño que lo llamaba calmadamente. “ Papá, Papá, ya hice todo, conseguí terminarlo” Al principio el padre no le creyó, pensó que sería imposible que, a su edad, hubiera conseguido componer un mapa que jamás había visto antes.
Desconfiado, el científico levantó la vista de sus anotaciones con la certeza de que vería el trabajo digno de un niño. Para su sorpresa, el mapa estaba completo. Todos los pedazos habían sido colocados en sus debidos lugares.
¿Cómo es posible? ¿Cómo el niño había sido capaz?
...Hijito, tú no sabías como era el mundo. ¿Cómo lo lograste?
...Papá, yo no sabía cómo era el mundo, pero cuando sacaste el mapa de la revista para recortarlo, vi que del otro lado estaba la figura de un hombre. Así que di vuelta a los recortes y comencé a recomponer al hombre, que sí sabía como era.
Cuando conseguí arreglar al hombre, di vuelta a la hoja y vi que había arreglado al mundo.

sábado, 5 de agosto de 2017

Cuentos cortos - El ciego y la lámpara (Cuento Zen)

Un ciego se despedía de su amigo, el cual le dio una lámpara. El ciego dijo:
-Yo no preciso de la lámpara, pues para mí no hay diferencia entre claridad u oscuridad.
-Cierto es, dijo el amigo, pero si no la llevas tal vez otras personas tropiecen contigo.
-De acuerdo, repuso el ciego.
Tras caminar un rato en la oscuridad, el ciego tropezó con alguien.
-¡Uy! gritó el ciego. ¡Ay! gritó el otro.
-¿Es que no has visto la lámpara? dijo enojado el ciego, a lo que el otro respondió:
-¡Amigo! Tu lámpara está apagada.

viernes, 4 de agosto de 2017

Reflexiones e Ideas - Fernando Fernán Gómez (1921-2007)

*Quedaos con ese mundo vuestro -que no comprendo- donde la mentira, la infamia y la avidez campan a sus anchas. Y que os aproveche. Mejor dicho: ¡Que se os indigeste!

*Si señor, desgraciadamente soy una persona maleducada. No soy como usted. ¡Haga el favor de dejarme en paz! ¡Déjeme en paz! ¡Pues déjeme de admirar! ¡Váyase a la mierda, a la mierda!

*Yo creo que puede existir perfectamente una amistad entre un hombre y una mujer, siempre que este hombre no sea yo.

*En el oficio de actor, el éxito o el fracaso suelen venir muy acompañados de la casualidad.

*Creo hallarme hoy, y es una de las satisfacciones y quizás la culminación de mis trabajos, entre personas antes dispuestas a defender sus libertades, o su parcela de libertad, o más modestamente sus libertades y, con modestia aún más acentuada, algunas de sus libertades, no con la violencia y la sangre suya o ajena, sino con el pensamiento y la palabra.

*Hay que intentar que las grandes ideas parezcan pequeñas, superficiales, cotidianas.

*Si usted me dice que los imbéciles no sufren, pues encantado de ser imbécil.

*Me retiré del teatro porque los espectadores me molestaban.

*Mi abuela no iba desencaminada, porque el oficio de cómico siempre ha tenido mala fama, varias malas famas: oficio de vagos, de horteras, de vagabundos, de libertinos. Pero, por encima de todas las otras, fama de inseguro.
Más inseguro aún, como es natural, en las épocas de crisis. Pero, aunque no existen documentos que lo demuestren, es casi seguro que cuando Tespis en su famoso carro inventó el teatro, mientras recorría los caminos de la Hélade buscando donde detenerse a echar función, murmuraba: ¡Vaya crisis teatral que hay este año!

miércoles, 2 de agosto de 2017

Reflexiones e Ideas - Diálogo entre un vendedor de almanaques y un transeúnte - Giacomo Leopardi (1798-1837)

Vendedor. ¡Almanaques, almanaques, almanaques nuevos! ¡Calendarios nuevos! ¿Un almanaque, señor?
Transeúnte. ¿Son para el año nuevo?
Vendedor. Sí, señor.
Transeúnte. ¿Crees que tendremos un año nuevo feliz?
Vendedor. Sí, caballero, sí, por supuesto.
Transeúnte. ¿Como el año que acaba de pasar?
Vendedor. Más, más todavía.
Transeúnte. ¿Como el anterior?
Vendedor. Más todavía, caballero.
Transeúnte. ¿Como cuál, entonces? ¿No te gustaría que el año nuevo fuera como alguno de estos últimos años?
Vendedor. No, señor, eso no me gustaría.
Transeúnte. ¿Cuántos años nuevos pasaron desde que empezaste a vender almanaques?
Vendedor. Van a ser veinte años, caballero.
Transeúnte. ¿A cuál de esos veinte años te gustaría que se pareciera el año que viene?
Vendedor. ¿Cuál me gustaría a mí? No, no sabría decirle.
Transeúnte. ¿No recuerdas alguno en especial, que te haya parecido feliz?
Vendedor. La verdad no, caballero.
Transeúnte. Pero la vida es bella, ¿no es cierto?
Vendedor. Eso ya se sabe.
Transeúnte. ¿No volverías a vivir esos veinte años, e incluso todo el tiempo que pasó, desde que naciste?
Vendedor. ¡Ah, estimado señor, ojalá se pudiera!
Transeúnte. ¿Pero si tuvieras que volver a vivir la vida que ya viviste, exactamente igual, con todos sus placeres y dolores?
Vendedor. No, no, eso no quisiera.
Transeúnte. ¿Y qué otra vida quisieras volver a vivir? ¿La vida que tengo yo, o la del príncipe, o la del algún otro? ¿No crees que tanto yo como el príncipe o cualquier otro responderíamos igual que tú, con esas mismas palabras, que si tuviéramos que repetir lo ya vivido, no nos gustaría volver al pasado?
Vendedor. Bueno, sí, eso creo.
Transeúnte. Entonces, ¿no volverías atrás, si la condición es ésta y no otra?
Vendedor. No, señor, en serio, no volvería.
Transeúnte. ¿Qué vida quisieras, entonces?
Vendedor. La vida que Dios me diera, sin otras condiciones.
Transeúnte. ¿Una vida librada al azar, sin saber nada de antemano, como no se sabe nada del año nuevo?
Vendedor. Sí, así es.
Transeúnte. Lo mismo quisiera yo si pudiera vivir de nuevo, y creo que todos. Esto indica que el azar, en lo que fue del año, trató mal a todo el mundo. Y se ve claramente que cada uno opina que el mal fue mucho mayor y mucho más grave que el bien que le tocó en suerte. Si la condición para recuperar la vida desde el comienzo incluyera todo lo malo y lo bueno, a nadie le gustaría volver a nacer. La vida bella no es la que se conoce, sino la que no se conoce. No es la vida pasada, sino la futura. Con el año nuevo, el azar nos tratará bien a los dos, y a todos, y comenzará la vida feliz. ¿No es cierto?
Vendedor. Espero que sí.
Transeúnte. Entonces, muéstrame el almanaque más bonito que tengas.
Vendedor. Tome, caballero. Son treinta centimos.
Transeúnte. Aquí los tienes.
Vendedor. Gracias, caballero, hasta pronto. ¡Almanaques, almanaques nuevos! ¡Calendarios nuevos!

martes, 1 de agosto de 2017

Cuentos cortos - Yo soy porque nosotros somos (Cuento africano)

Un antropólogo propuso un juego a los niños de una tribu africana.
Puso una canasta llena de frutas cerca de un árbol y le dijo a los niños que aquel que llegara primero ganaría todas las frutas.
Cuando dio la señal para que corrieran, todos los niños se tomaron de las manos y corrieron juntos, después se sentaron juntos a disfrutar del premio.
Cuando él les preguntó por qué habían corrido así, si uno solo podía ganar todas las frutas, le respondieron: UBUNTU* ¿cómo uno de nosotros podría estar feliz si todos los demás están tristes?

*UBUNTU, en la cultura Xhosa significa: Yo soy porque nosotros somos.

sábado, 29 de julio de 2017

Cuentos cortos - Un apacible paseo (Cuento Zen)

El maestro y el discípulo emprendieron un apacible paseo por el campo al atardecer. Caminaban tranquilamente, uno al lado del otro, en silencio. De súbito, el discípulo interrogó a su mentor:
-¿Puedes instruirme en la verdad?
El maestro preguntó:
-¿Escuchas el trino de los pájaros y el rumor del torrente?
-Sí, maestro, los escucho -repuso el discípulo.
Y el maestro dijo:
-Entonces, amigo mío, no tengo nada que enseñarte.

viernes, 28 de julio de 2017

Cuentos cortos - Todos, Alguien, Cualquiera y Nadie (Viejo cuento)

Érase una vez cuatro personajes llamados: Todos, Alguien, Cualquiera y Nadie. 
Un buen día había una importante tarea que hacer y
Todos era el encargado de hacerlo.
Pero Todos sabía que Alguien lo haría.
Cualquiera podría haberlo hecho, pero en realidad Nadie lo hizo.
Alguien se enojó cuando se enteró de lo sucedido,
porque le hubiera correspondido hacerlo a Todos.
El resultado fue que Todos creía que lo haría Cualquiera y
Nadie se dio cuenta de que Alguien no lo haría
¿Cómo termina la historia?
Todos culpó a Alguien cuando 
Nadie hizo lo que 
Cualquiera podría haber hecho.